martes, 13 de mayo de 2008

A 100 años del natalicio de Atahualpa Yupanqui.

El viernes 16 de mayo, a las 20.30 horas, en la CASA DE LA PROVINCIA DE CORRIENTES (San Martín 333 – primer piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires), el amigo Ricardo Acebal presentará su audiovisual documental “Don Ata” en homenaje a los 100 años del natalicio de Don Atahualpa Yupanqui.
Comenta Ricardo que el audivisual muestra: Testimonios grabados y paisajes de los lugares “clave” en la vida de Atahualpa Yupanqui: Cerro Colorado, Pergamino, Tucumán, entre Rios y La Rioja. Y su voz, diciendo creaciones fundamentales suyas como “El payador perseguido”, “El alazán”, “El arriero”… Su creencia en Dios, su esposa Nenette…
El documental está musicalizado con Waldo de los Ríos, Los Chalchaleros, Suma Paz, Víctor Velázquez, Alberto Cortez, Juan Carlos Baglietto y Divididos. Duración: 33 minutos.

Y luego, el Centro de Residentes de Esquina se presentará con músicos, cantores y bailarines.
Agendemos entonces el VIERNES 16 DE MAYO DE 2008 a las 20,30 h. en la Casa de la Provincia de Corrientes. La entrada es libre y gratuita.

lunes, 12 de mayo de 2008

Reflexiones de un padre (II). A la reconquista del control remoto...pero ¿vale la pena?

Sentarse a mirar televisión, la verdad, nunca fue mi devoción. Creo haber invertido unas cuantas horas frente a la TV pero no las suficientes para considerarme "adicto" a la misma.

De chico (soy del ’72, es decir, mediados de los ‘70 y principio de los ’80) miraba TV pero, claro, el cable no existía y la programación apta para ver algo que podía llegar a interesarnos era poca. Los programas infantiles o los dibujos animados tenían su horario -generalmente a la tarde, durante la merienda- y chau, hasta el otro día no había nada más para ver. Y a jugar. O, en el peor de los casos, a hacer los deberes de la escuela. (La "compu" no existía y los únicos juegos electrónicos los veía una vez al año en Sacoa de Mar del Plata).

No voy a entrar en la discusión de que si antes era mejor y más divertido que ahora, porque no es el tema de estas líneas (sólo digo: ¡SIIIII, ANTES ERA MUCHO MEJOR!).

Luego, en la adolescencia, (mediados y finales de los ‘80) la televisión también formaba parte de nuestras vidas pero tampoco era algo alarmante. Entre el colegio, la tarea (aunque nunca me destaqué por el estudio) y otras cuestiones de la edad...no era una cuestión preocupante el tiempo que miraba la televisión; al menos, en mi caso. El cable, que no recuerdo cuando llegó a la Argentina, lo habremos instalado en los 90 (cuando nos decían, entre tantas sanatas, que "estabamos en el primer mundo").

En la época del boom de la tv por cable fue cuando me sentaba a mirar más televisión (hablo en pasado porque hoy no tengo cable, por fortuna). El "zaping", como les pasa a muchos, era programación habitual. Sentarse a cambiar de canal y pasar por tooooodos los canales podía ocuparme más tiempo que mirar un programa. Y eso, claro, pasa ante tantas ofertas ...de bodrios, en buena medida.

¿A dónde apunto con todo esto? A que si bien no miraba mucha televisión, yo si tenía mi momento. Y no necesariamente a la medianoche. Si quería mirar un programa a lo mejor tenía que batallar -con mis hermanos, generalmente- pero tenía muchas chances de lograr mi objetivo, de ganar.

El control remoto era -y es- el "arma" preferida y deseada a la hora de mirar la televisión. Especie de “bastón de mando”…de “cetro de poder”, lo dominas todo desde el sillón. Había opciones, claro, porque te podías levantar a cambiar tantas veces fuera necesario pero quién tenía el control remoto corría con ventaja. Terminaba ganando por cansancio. Sin embargo, en nuestra infancia, ese “aparatito mágico” no existía, y las “luchas” se libraban cuerpo a cuerpo.

La conquista del control remoto -en una casa de familia numerosa- podía ser también una lucha intensa y ardua; y la victoria, reconozcamos, se disfrutaba. Cada tanto había que mantenerse firme con lo que uno quería ver porque en el primer descuido venía el cambio (de canal).

Cada tanto la intervención de mis viejos, podía llevar a una "tregua": hoy le toca a fulanito, mañana a menganito, y así sucesivamente. O, quizás, si la pelea continuaba, lo determinaban más democráticamente: apagaban la televisión, un “bife” a cada uno y san se acabó!.

Hoy, debo reconocer, la "derrota" en mi caso es desastrosa. Mis hijos me pasan por arriba. ¡Es un atropello!. Abril y Tomás –de solo 6 y casi 3 años- lo dominan todo. Tengo que tolerar programas que jamás en mi vida pensaba que iba a mirar. Programas -infantiles, y no tanto- que pueden llegar a dañar la salud mental de un padre. Y no por el tipo del programa porque algunos son buenos (¡solo algunos, dije!) sino por ¡la cantidad de veces que los tengo que ver! ¡La reiteración es dañina!- ¿por qué no lo dicen los pediatras?. Al extremo de que los chicos recuerdan de memoria lo que se dice en los diálogos y se anticipan a lo que pasa. Hoy, por ejemplo, voy a cenar con "el muro infernal" mientras mi hijo se la pasa repitiendo: -tres, dos, ¡muroooo!- llevando su puño, a manera de micrófono, a la boca. Y Marley pasó a remplazar a Barny.

Luego, viene la lucha más dura: porque mi hija –de 6 años, recalco- quiere ver “Bailando por un sueño”, dónde los culos y las tetas están a la orden del día. Y...no es que sea moralista, pero ¡viejo, paren la mano! ¡Mi hija quiere bailar "a lo gato"!. ¡POR FAVOOOOOOORRR!...Cuando me dice: -pá, mirá como bailo-, comienza a contorsionarse de un lado para otro con una mano en la cabeza y la otra en la cintura -pero no al estilo Xuxa- sino al mejor estilo "Luli Zalazar". Es más lo que le cambio de canal que lo que mira de programa (por suerte!). Es difícil explicarle que no es un programa para ellos cuando en la tribuna hay una gran cantidad de chicos presentes entre el público, y más patético es todavía cuando supuestamente hacen todo por solidaridad. Una verdadera falta de respeto hacia las genuinas acciones solidarias.

Y eso de cambiar de canales –aún cuando no estamos prestando mucha atención a la televisión- los padres estamos entrenados, es una especie de “instinto”; porque es demasiado frecuente que mientras están mirando un programa para su edad, de pronto, en la propaganda te muestran a dos en la catrera casi en bolas, porque es el aviso de la novela de la tarde. O a un gato "bailando" en un caño...

Y las puteadas... bueno, ya no sabemos como disimularlas: ¿que dijo, pa?...y viene la sanata. Pero, en definitiva, la puteada no es lo más grave. Pero, eso si, van a recordarla para siempre y la sabrán usar a la perfección. Ubicándolas en la oración de forma exacta y precisa... y, claro, en el momento menos indicado: en el colectivo, en el tren, en casa con visitas, etc.

Pero volvamos a la TV y al dominio de la programación, tema central de esta nota.

Por fortuna, ya lo mencioné, no tengo cable; por lo que no sufro el síndrome de 24 horas de "cartoon network" o "disney chanel". Son programaciones más acordes para ellos, lo se; pero ¡perdería como en la guerra! ¿Cómo compito contra programas infantiles todo el día? Sin embargo, aún sin el cable, padecemos otra situación que no dista demasiado, imagino, con 24 horas de programación infantil. Y es la siguiente:
Uno, contento, les regala una película infantil, un video o DVD. ¡Perfecto, tienen un rato con que entretenerse!- imagina. La miran por primera vez, la ven por segunda vez, la ven tres, cuatro, cinco...diez...quince...veinte...veces!. Y digo mal, ¡LA VEMOS!, porque no importa la hora, la quieren ver en todo momento, a la hora de desayunar, de almorzar, de cenar...y sus “ganas” son más fuertes cuando quiero ver algún programa que me interesa.
Ahora me estoy memorizando "the bee movie" -"la película de la abeja"- porque mi hijo Tomás no quiere ver otra. Le compré unas cuantas más para que, al menos, varíe de títulos pero no hay caso. Es más, les confieso que tanto vi la película que terminé encariñándose con el personaje. Ahora, cuando veo una abeja revolotear en mi casa, la miro y trato de escuchar a ver si me habla (pero gracias a la película me enteré que las abejas tienen prohibido hablar con los humanos y, por lo visto, es una regla que estas respetan a rajatabla). Tampoco intento matarlas, ni aún cuando están a punto de clavar su aguijón en mi piel; porque, si mi hijo me viera, podría generarle un trauma.
Uno quiere imponer su autoridad como padre, intenta poner límites pero ¡que bien saben romperlos!, los límites, digo. Usan esa estrategia tan buena y tan bien complementada de: llanto, pataleo, grito agudo –el más efectivo, por lo visto- que decís: -“Ma sí, pongamos la abejita". Error, si, ya lo sé. Pero también es error levantarlo de la cuna a la madrugada cuando lloran, según los pediatras, pero ¡uno quiere dormir!. Acá pasa lo mismo, ¡quiero ver un poco de TV y, en lo posible, en silencio! Debo confesar que he pensando en rayarle el DVD pero no sería una buena técnica: ¿que si me sentiría mal? Noooo, ¿cómo le explicás que se rayó y no lo puede ver?. Puede ser peor....ya lo intenté.

Hoy, miro televisión recién cuando se duermen. Miro un poco el noticiero de la medianoche y chau. Esa es mi programación. El cansancio me termina venciendo, a pesar de estar entrenado con las "batallas" por el control remoto que tenía con mis hermanos y que eran más numerosas. Pero esas eran de “fuerza” y éstas, las que los niños emprenden con uno, son “psicológicas”.

¡Hoy cómo cuesta re-conquistar el control remoto!... ¡cuesta tanto como comprar otra televisión!

viernes, 2 de mayo de 2008

Entrevista en "Mañanas Informales"

El martes pasado, 30 de abril, fui invitado a participar junto a Irene Garelli -como integrantes de la agrupación de usuarios Pasajeros del Roca ("Recuperemos el Tren")- al programa "Mañanas Informales", del recordado Jorge Guinzburg, por Canal 13.

Allí también estuvieron presentes dos representantes del grupo FUDESA (Frente de Usuarios Desesperados del Sarmiento).

La entrevista, iniciada a las 9.50 h. aproximadamente, versó sobre los servicios ofrecidos por ferrocarriles urbanos y la opinión de los usuarios respecto a la adjudicación de la megaobra del "Tren Bala".

Con respecto a los servicios de los trenes metropolitanos la opinión de los presentes fué unánime: deficiente -por no decir desastroso- por dónde se lo mire. Muchos conocen sobre el particular, por las notas que fui volcando en el blog y por los reclamos y denuncias que los usuarios agrupados venimos realizando.

Se mostró imágenes de un viaje en la línea Roca que realizó la cronista del programa y dónde se entrevistaban a los pasajeros del vagón.

FUDESA, por su parte, denunciaba la crítica situación del Sarmiento dónde, al igual que ocurrió en el Roca durante años, ni las formaciones ni las vías tienen el necesario mantenimiento.

En el Roca, al menos, están realizando una serie de trabajos en las vías en distintos tramos de la red. No olvidemos que en octubre de 2007 ocurrieron dos descarrilamientos -uno en Avellaneda y otro en Adrogué- dónde en el último no hubo víctimas fatales de puro milagro. Sin embargo, el trabajo recién empieza y es mucho ( muchísimo) lo que se debe arreglar.

Quién suscribe comentó brevemente lo expresado por el subsecretario de Transporte Ferroviario -Sr. Antonio Luna- en ocasión de la reunión que mantuvo "Recuperemos el Tren" con el funcionario, en su despacho de la Secretaría de Transporte, en febrero de este año.

Allí Luna nos expresó que las denuncias que realizábamos eran genuinas, no siendo exageradas ninguna de ellas. Reconoció que el ferrocarril Roca estaba obsoleto, destruido, cabiéndole la responsabilidad de esta penosa situación al concesionario saliente (Transporte Metropolitano Roca, TMR).

El Roca, ya dijimos, durante años no tuvo el debido mantenimiento, y mucho menos ninguna inversión se realizó en éste (todo lo contrario, lo destruyeron), por lo cual llegó a un punto de deterioro crítico y peligroso para la vida de los pasajeros y ferroviarios. No había suficiente trenes para cubrir los servicios, y los que habían estaban en estado de abandono.

Lamentablemente, hasta ahora, no hay culpables de semejante conducta negligente (calificativo suave, reconozco), por parte de TMR como así tampoco de los organismos de control que debieron actuar mucho antes y no esperar a que ocurran los incidendentes de mayo de 2007, que motivó la quita de la concesión a Tasselli.

Por lo tanto, la responsabilidad no solo le cabe al concesionario saliente sino también al Estado por su falta de control y acción ante desastrosos manejos al que estuvo expuesto el Roca (un común denominador de las privatizaciones).

Obviamente, durante la reunión el funcionario nos hizo una serie de promesas referidas a mejoras que los usuarios estamos controlando que se cumplan. De todas maneras, como expresé en el programa, estamos hartos de promesas. Hartos que prometan la electrificación de toda la línea porque ya lo había hecho el propio Kirchner en el 2005 -para el 2007- y nada de eso se llevó a cabo. En definitiva, "al Roca" siempre lo están arreglando; nunca avanza -y menos aún se moderniza-. Son arreglos, parches, el famoso "lo atamos con alambre" fue y es una de las políticas de "mejoras" que se implementan en éste. Sino, cabe preguntarse ¿cuál fué la última inversión que se hizo?: se trajeron formaciones portuguesas del año 1957(!!) como "nuevas" pero, reconozcamos, no sirven.

Me estoy extendiendo con el tema, volvamos al programa de tv. La charla estuvo muy buena, participando e interviniendo buena parte del staff de "Mañanas....

Se preguntó también ¿quiénes rompían los trenes?...coincidiendo los usuarios en la respuesta: a los trenes no lo rompen los pasajeros. El tren en buena medida sufre un deterioro por su intenso uso y al no contar con el mantenimiento adecuado el deterioro se transforma en destrucción. También, claro está, ocurre muchas veces que los barra bravas de los equipos de fútbol utilizan los trenes para desplazarse y la empresa le facilita un vagón, el cual, generalmente, destruyen. Y también evidentemente existe falta de control durante la presencia de las formaciones en las terminales y depósitos. Fue luego de esta pregunta, que se trajo a colación el comentario del Subsecretario de Tranporte en referencia a la destrucción de la línea Roca, que detallé más arriba.

Se trató también el tema del tren bala. Dónde nuevamente hubo coincidencias en las opiniones. Para hacerlo resumida: el mega proyecto del tren bala es inviable -y absurdo- en la actual situación en la que se encuentran los trenes urbanos.

La prioridad en la inversión monetaria, como se dijo, debe ser para el ferrocarril urbano y para la reinstalación de la red ferroviaria al interior porque, ya se dijo en la mayoría de los medios, con el mismo dinero que se destinará al "bala" se podría recuperar miles de kilómetros de vías muertas por las cuales correrían trenes, modernos y rápidos; tanto para el transporte de pasajeros como para el de carga. Fundamental para el crecimiento económico regional y nacional.

Otra tema que surgió entonces fué: ¿a quienes no le conviene el buen funcionamiento de los trenes?...lógicamente el más afectado sería: el transporte automotor (público y de carga), se expresó. Sin embargo, no son los únicos. Hay muchos beneficiados de diversos ámbitos a quienes le conviene que el ferrocarril siga destruido.

Se resaltó en el programa, también, la imperiosa necesidad de la recuperación del Ferrocarril Nacional para el beneficio de los pueblos y ciudades que, luego de la quita de los servicios, se vieron severamente afectados. Sin trenes, numerosos pueblos murieron.

Estos fueron algunos de los temas tratados. Fue una charla, en vivo, de más de media hora de duración dónde se percibió en todo momento interés en el tema y se tuvo libertad de expresión.

En la entrevista participarón buena parte del staff del excelente programa: Ernestina Pais, Ronni Arias, Gastón Recondo, Osvaldo Bazán, Luciano Gallendo y Cecilia Ruffa.

Quedamos agradecidos por el interés y difusión de nuestros reclamos y campañas.