lunes, 16 de noviembre de 2009

Mi hija me tuvo al trote...

Este fin de semana, Abril aprendió a andar en bicicleta sin las rueditas. ¡Todo un logro!.

Un logro compartido...porque yo logré bajar un par de kilos (habran sido gramos pero dejenme ilusionarme) ya que, a semejanza de un guardaespalda corriendo a la par del auto del presidente, estaba yo haciendo lo mismo pero junto a la bicicleta de mi hija.

Ahi estaba yo, bastante desacostumbrado al ejercicio físico, trotando y, lo que es más complicando,dandole indicaciones para mantener el equilibrio. O sea, corría y hablaba a la vez. Y el aire que lograba renovar en el trote lo perdía al hablar.

Además, también tenía que ir atento a Tomás -su hermano- que iba con su bicicleta con rueditas apurado y protestando porque lo dejábamos atrás. Y cada tanto, ante una frenada o maniobra brusca de Abril él -que venía embalado- me daba con su rueda delantera de lleno en los tobillos. Una "agradable" sensación, se los aseguro.

Pero el objetivo se cumplió. Ella esta felíz por lo aprendido y yo tan felíz como extenuado.