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Mostrando entradas de septiembre, 2017

De golosinas y kioscos de nuestra infancia II: "Una reflexión que costó un huevo"

A raíz del caso de mi amigo que tuvo una adicción con el polvito saltarín, como adelanté en la primera parte, decidí consultar a un especialista. José L. Taruffetti es psicólogo infanto juvenil. Le expliqué que estaba escribiendo un artículo sobre las golosinas y los kioscos de nuestra infancia, y me interesaba que me diera su parecer sobre lo que le pasó a mi amigo. Taruffetti se acomodó y antes de comenzar a hablar, me ofreció "mielcitas"; esos pequeños sachecitos coloridos por su contenido, que de niños masticábamos para vaciarlos del mismo, otro producto del cual desconocemos su proceso de higiene, o lo que es más acertado decir, no lo tiene.
   Mientras chupaba la mielcita, fue como una especie de "deja vu", porque sentí que esa escena ya la había vivido con mi amigo. Recordé entonces, como si de un flashback se tratara, que saliendo de su adicción por el "Pop Rocks" (ese polvillo rojo), mi amigo recayó en otra. Precisamente, en las &qu…

De golosinas y kioscos de nuestra infancia. Con nostalgia y un poco de humor (Parte I).

Si hay algo que uno recuerda con cierta añoranza son los kioscos de nuestra infancia. Aquellos lugares especiales donde uno entraba, y deseaba todo lo que en él había. Lógicamente del deseo al hecho había mucho trecho…Y eso estaba directamente relacionado a la posibilidad –generalmente económica- de compra de nuestros padres; algo que uno de niño no entendía, pero la vida te lo va enseñando a la fuerza… Por lo cual había golosinas que se convertían en deseos permanentes y hasta, a veces, incumplidos. ¿Quién no se ha sacado el gusto, ya de grande, de probar esa golosina de la que fuimos privados en nuestra infancia?, los motivos podían ser muchos, pero generalmente prevalecían dos: porque nos podían hacer mal o porque era cara. A veces la primera servía de excusa para no amargarnos con la segunda. Pero de adultos, al re-descubrir esa golosina en el kiosco, no podemos excusarnos y concretamos ese viejo anhelo. Pequeños placeres, que le llaman. Y si hay algo que podemos afirmar es que, …

Olores, sabores y recuerdos...(A mis abuelos Mariana y Raúl)

Muchas cosas disparan recuerdos: fotos, rostros, escenas, lugares, olores, sonidos y sabores...Estos últimos frecuentemente a través de las comidas; ya sea por recetas que se transmiten por generaciones o sencillamente por su contenido. Así como al severo crítico culinario en "Ratatouille" el sabor de una comida simple lo hace viajar a su infancia a mí, ésta imagen, me lleva a la mía. Me trae muchos recuerdos, ciertamente, pero no de una olla pequeña para 4 sino de la siguiente escena: 2 o 3 ollas grandes dónde se cocinaba para más de 25 personas...en una cocina pequeña; y no hablo sólo del artefacto sino porque en verdad era pequeño el espacio que tenía esa cocina. Era un ambiente de 2 m de ancho x 4 m de largo donde solían estar hasta 5 mujeres preparando la salsa como ésta de la foto, con el estofado y los fideos.... La escena era en la casa de mis abuelos paternos Raúl y Mariana. En Escalada. Y eran domingos inolvidables donde toda la familia nos reuníamos. Tíos, tías, …