¡Corré, boludo, corré!- me gritó Daniel mientras venía o, mejor dicho, corría hacia mí. No me puedo olvidar la cara del "Pere", a quién también le decíamos "el topo" que, pálido, corría como nunca lo hizo en tantos de los partidos que habíamos jugado en esos años de secundaria. No era un topo, era una laucha por la velocidad en la que escapaba. Y yo, parado, sin todavía comprender que ocurría miraba la escena como si estuviera frente a una de esas series de "sábados de súper acción" que transmitía canal 11...hasta que reaccioné... *** Todos los viernes, con mis amigos del colegio secundario, nos juntábamos después de gimnasia (a la que siempre se empeñan en llamar educación física, pero muchos lo suponen una tortura física) para jugar a la pelota. No le decíamos "fútbol" como ahora. Bueno, sí, ese era el deporte, pero nosotros jugábamos a la pelota. Y tampoco lo jugábamos en canchas de césped sintético como hoy lo hacen la mayoría de los pi...
Una visión personal sobre situaciones, hechos cotidianos y problemáticas de interés general. Desde los confusos límites de Burzaco y Ministro Rivadavia. Pdo. de Alte Brown. (Bs. As. - Argentina) Autor: Juan Pablo Gómez