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Mostrando las entradas etiquetadas como Personales

Crónicas de Otros Mundos (pero que están cerca): "Traélo pa´ la comisaría" (una experiencia de "abducción") Última parte

Dejé atrás a los pescadores desconfiados y retomé el camino hacia Bragado. Estaba cansado para ir hasta la laguna....   (Antes de continuar te sugiero que leas la 1er. Parte y la 2 da Parte )  Había transcurrido más de una hora y media de caminata y deseaba llegar al hotel. Allí me esparaba un baño reparador y un merecido descanso pues al día siguiente debía partir temprano a Comodoro Py (tenía que obtener otros testimonios de un encuentro OVNI). Desde donde yo estaba, podía divisar el resplandor y algunas luces de la ciudad. Sin embargo, daba la impresión que a medida que me acercaba las luces se alejaban.   Poco antes de la medianoche llegué por fín a un camino asfaltado, era la ruta 5. Aunque todavía me faltaba recorrer una buena distancia hasta llegar al centro del pueblo, donde estaba el "bendito" hotel que, en ese momento, se me antojaba la tierra prometida. Caminaba por el costado de la ruta, cuando a poco de llegar a la intersecció...

Crónicas de Otros Mundos (pero que están cerca): "Traélo pa´ la comisaría" (una experiencia de "abducción") 2da parte

En el kiosco, donde había degustado mi sustanciosa cena, pregunté en que dirección estaba la laguna del Bragado, pues quería aprovechar la noche estrellada para hacer unas horas de observación nocturna, algo que acostumbraba a realizar toda vez que viajaba en busca de testimonios OVNI; a veces solo, como en este caso y, otras, acompañado de otros compañeros de viaje o testigos... (ántes de continuar podés leer la Primer parte ACÁ ) - Está en la misma dirección en la que vas- me dijo seguro el comerciante. -Siguiendo este mismo camino-, sentenció. Pero claro, el camino apenas se distinguía por la oscuridad reinante. Me crucé el bolso sobre la espalda, me cerré la campera (porque a pesar de ser febrero la noche estaba fresca) y empecé a caminar. De a poco se iban extinguiendo las últimas luces de Mechita.  La oscuridad ya era total,  a tal punto que no veía mis pies. De vez en cuando alumbraba el suelo con mi linterna, porque quería conservar las pilas ...

Reflexiones de un padre. "El chequeo general".

Finalmente decidí hacerme un chequeo general. Haría unos cinco años no me hacía uno, y la última vez fue cuando me operaron de apendicitis. Lo estoy haciendo por un centro cardiológico que aparenta ser muy bueno; la doctora no se conformó en los análisis de orina, sangre y electro sino también que me ordenó hacerme una “eco dopler” y también uno electro de fuerza (al proctólogo, gracias al señor, por ahora lo dejamos para más adelante…) Todavía no fui a verla con todos los resultados de los estudios. Pero si fui a hacerme el electro de fuerza; como ya había contado en una entrada anterior hace bastante tiempo que estoy falto de deporte y con unos cuantos kilos de más. Las únicas actividades físicas que hago es caminar y no lo hago por deporte sino porque no tengo auto. No, bueno, caminar me gusta. Y suelo salir a hacerlo con Abril y Tomás por el barrio los fines de semana. Pero no como caminata deportiva. Gimnasio tengo uno a la vuelta de mi casa pero me aburre olímpicamente. Todavía n...

Mi hija me tuvo al trote...

Este fin de semana, Abril aprendió a andar en bicicleta sin las rueditas. ¡Todo un logro!. Un logro compartido...porque yo logré bajar un par de kilos (habran sido gramos pero dejenme ilusionarme) ya que, a semejanza de un guardaespalda corriendo a la par del auto del presidente, estaba yo haciendo lo mismo pero junto a la bicicleta de mi hija. Ahi estaba yo, bastante desacostumbrado al ejercicio físico, trotando y, lo que es más complicando,dandole indicaciones para mantener el equilibrio. O sea, corría y hablaba a la vez. Y el aire que lograba renovar en el trote lo perdía al hablar. Además, también tenía que ir atento a Tomás -su hermano- que iba con su bicicleta con rueditas apurado y protestando porque lo dejábamos atrás. Y cada tanto, ante una frenada o maniobra brusca de Abril él -que venía embalado- me daba con su rueda delantera de lleno en los tobillos. Una "agradable" sensación, se los aseguro. Pero el objetivo se cumplió. Ella esta felíz por lo aprendido y yo tan ...

Cuando me "robaron" el celular (o no todo es lo que parece).

El hombre que estaba sentado a mi lado en el colectivo 93 se removía en su asiento de forma incómoda. Tanto, que me llamó la atención. De pronto se levantó y se ubicó adelante, en otro asiento “de dos” junto a otra persona. Giró su cabeza y me observó, no una, sino dos o tres veces. Yo lo miré y pensé: que actitud sospechosa la de este hombre. De haberse cambiado lo lógico, al menos para mí, era pasarse a un asiento, sólo. Entonces llevé la mano a mi cintura para agarrar mi celular y no estaba. Tanteé mis otros bolsillos del traje y no lo sentí. El hombre, nuevamente me miró. Ahí supuse que me habían robado el teléfono, mejor dicho que él me había robado el teléfono. Era un "kyocera" fuera de moda, pero no importa. Era mío. Todos esos movimientos que el hombre había hecho sumado a sus miradas avalaban mis sospechas. Indignado, pensé en que acción tomar. Y me dije, si le digo algo seguramente va a reaccionar, y lo hará para disimular. Tendré que estar preparado para una escena...

Papá, contanos un cuento...!

Abril y Tomás, acaban de dormirse luego de un cuento. Les encanta que les cuente historias. Pero estas tienen algo en particular, no son las tiernas historias de Blancanieves o Bambi sino que les fascina las historias… pero de miedo!. Ellos me piden que les cuente “cuentos de terror”, no importa el momento del día pero si prefieren uno antes de dormirse. No es un terror sangriento, aviso. No les hago películas a al estilo de “martes 13” o “scream”. No, para nada. Eso es morboso. Las historias que les cuento tienen un poquito de duendes, gnomos…unos gramos de fantasmas y aparecidos, algunos con buenas dosis de b rujas, salpicados por presencias extrañas y, un poquito, para que mentirles, de luces raras. Lógicamente, los cuentos están inspirados en las numerosas historias que he visto y leído. También escuchado; porque he conocido gente que me han contado también de experiencias extrañas, principalmente con luces u ovnis. Pero a Abril y a Tomás les encantan las historias de brujas y fant...

Reflexiones de un padre (II). A la reconquista del control remoto...pero ¿vale la pena?

Sentarse a mirar televisión, la verdad, nunca fue mi devoción. Creo haber invertido unas cuantas horas frente a la TV pero no las suficientes para considerarme "adicto" a la misma. De chico (soy del ’72, es decir, mediados de los ‘70 y principio de los ’80) miraba TV pero, claro, el cable no existía y la programación apta para ver algo que podía llegar a interesarnos era poca. Los programas infantiles o los dibujos animados tenían su horario -generalmente a la tarde, durante la merienda- y chau, hasta el otro día no había nada más para ver. Y a jugar. O, en el peor de los casos, a hacer los deberes de la escuela. (La "compu" no existía y los únicos juegos electrónicos los veía una vez al año en Sacoa de Mar del Plata). No voy a entrar en la discusión de que si antes era mejor y más divertido que ahora, porque no es el tema de estas líneas (sólo digo: ¡SIIIII, ANTES ERA MUCHO MEJOR!). Luego, en la adolescencia, (mediados y finales de los ‘80) la televisión también fo...

Empezaron las clases. Reflexiones de un padre (I).

El lúnes empezaron las clases. Bueno, en gran parte del país. Mi hija, Abril, empezó 1º grado. Todo un acontecimiento para ella, y para nosotros, claro. Estaba muy ansiosa (mi señora, que está todo el día en casa, también!...). Desde hace semanas que, Abril, viene preguntando cuando era el día, y éste finalmente llegó. Obviamente tuvo su preámbulo: el armado de los útiles, la mochila, el uniforme, etc. ¡Ah!, y el llenado de interminables formularios con la firma del padre-tutor o encargado. Por un lado, tenemos el asunto de los útiles. ¡Un presupuesto!. Los precios siempre se disparan excepto para Moreno (y no Mariano, aclaro) sino Guillote: “el hombre manos de tijera” en el INDEC. Por otro lado, señores, hay que empezar a mostrar la destreza que uno (no) tiene como, por ejemplo, para forrar un cuaderno. Debo reconocerlo, no me dieron el don de la habilidad manual, siempre siempre un desastre. Mi señora, Nancy, se encargó -y se encarga- de eso, mufeando y luchando con el forro y el “co...