Paraje LA PAZ. Una pulpería del periodo rosista y un antiguo almacén de ramos generales.
"Se concede y otorga permiso al solicitante para establecer una pulpería, casa de trato o negocio en el Partido de Lobos, costa del Salado -dice la nota que leo y está enmarcada en el antiguo "Almacén La Paz", Pdo. de Roque Pérez- con sujeción a las Impresiones vigentes -sigo leyendo- siempre que la casa no podrá ser administrada ni servida por persona o personas unitarias".
Miro la fecha: "Noviembre 29, de 1832". No es un original el que tengo en mi mano sino una copia de un documento manuscrito que estaría rubricado por Juan Manuel de Rosas. Y se trataría de la autorización que el entonces gobernador de Buenos Aires le dio a don Guillermo Fillol quién fuera el primer propietario de una antiquísima pulpería que, para mi sorpresa, todavía sigue en pie.***
Estoy junto a Julián Gómez.
Hoy, él y su hermana son responsables de "La Paz Almacén de Ramos Generales", fundado en 1859 y que se encuentra en el mismo terreno de la antigua pulpería que Rosas habilitó, cuya copia de documento acabo de transcribir. Lo conserva Julián como lo hiciera su tía Mabel Valentina Gómez.
El almacén (que tuvo ferretería, víveres, enseres, bebidas... ¡y hasta peluquería!) estuvo abierto al público hasta 2018- -me cuenta Julián- mientras lo atendió su tía: doña Mabel Valentina Gómez, más conocida como "Chola".
Ella era hija de Justo Gómez que junto a otros socios fueron propietarios del lugar desde 1910. "Chola", lamentablemente, falleció en 2019. Estuvo desde los 13 años atendiendo detrás del mostrador. Y con la partida de ella, el lugar cerró sus puertas. Puertas que Julián tuvo la amabilidad de abrirnos para que lo conociéramos. También lo suele hacer algunos fines de semana -cuando le hacen reservas- o en días festivos como en la "Noche de los Almacenes" que celebra Roque Pérez y estos son el centro de la celebración. En 2020, antes de la pandemia, lo recorrieron más de 30.000 personas, triplicando casi la población que tiene la propia ciudad. Hoy, este partido ubicado a 130 km al SO de la ciudad de Buenos Aires (CABA), se identifica como "Pueblo de Almacenes".
Julián nos fue guiando a Daniel, Andrés y a mí por los enormes ambientes del Almacén La Paz. Al primero que ingresamos es al salón principal y despacho. Enormes estanterías de madera que acarician el techo conservan todavía productos que su tía tenía a la venta; los precios, claro, hoy son irrisorios. Se exponen también muchos otros productos, envases o recipientes antiguos como las botellas de aceite o bebidas. Latas de galletitas allá en lo alto, como vigilantes del pasado. De las paredes cuelgan cuadros con distintas fotografías que recuerdan celebraciones, cantores -entre ellos una imagen conocida de Carlos Gardel- y avisos. Aquí y allá hay elementos que nos hacen viajar en el tiempo, como ese añoso reloj de pared que marca las 4 y 44 vaya uno a saber de que año. La carcaza para la antigua caja registradora. El mueble que alguna vez oficio de casilla de correo, con sus numerosas puertas. La escalera de madera apoyada sobre los altos estantes tiene los escalones levemente hundidos no porque fuera así su diseño sino por su uso.
Como el local esta cerrado, al momento de esta visita, las sillas están apiladas y las mesas cubiertas por un plástico.
Es otro paso dado al pasado.
En esa habitación -a modo de variopinto museo- se expone una colección de objetos que "Chola" fue reuniendo con los años; objetos que tuvieron -o no- relación con el lugar (radios, televisores, trofeos, etc).
Finalmente, la siguiente habitación -la última- fue la que alguna vez funcionó como oficina administrativa del negocio; es, en sí misma, otra cápsula temporal. Documentos añejos como añejos son: el escritorio, la silla, el teléfono, los libros contables, la caja fuerte, las fotografías ...todo, en ese lugar. Si hasta resposa sobre un estante un almanaque original de "Alpargatas", con sus hojas sueltas y los dibujos de Molina Campos. Dos grandes espejos están apoyados en la pared cuyo vidrio se nota afectado por el paso del tiempo, me devuelve una imagen borrosa que no se si es la mía o de alguien del pasado.
Palpé -como suelo hacer en cada lugar que guarda historias- sus paredes, las maderas y algunos objetos. Pero la frutilla del postre vendría luego, cuando Julián ofreció mostrarnos la todavía más antigua construcción de ladrillo, adobe y techos de paja: la pulpería Guillermo Fillol, de la que hablaba el documento con el cuál doy inicio a este texto.
La autorización firmada por Rosas era la respuesta a la petición que el sr. Fillol -que decía ser "natural de la Paz"- había elevado al gobernador, solicitando autorización para poner la pulpería. En ese entonces, Roque Pérez aún no existía como tal, siendo esa región el Pago de Lobos.
Estaba feliz y ansioso como un niño a punto de recibir un gran regalo. Es que no siempre uno puede contemplar reliquias históricas como una construcción tan antigua. Caminamos hacia los fondos del terreno y allí estaba, sosteniéndose aun en pie, sobre sus ladrillos y paredes de barro. Más reducida en altura porque con el tiempo sus bases se van deteriorando. Sus techos son de paja (original) aunque tapadas con chapas para que las inclemencias del clima no la afecte más aceleradamente. Es que el inexorable paso del tiempo la hará desaparecer si no se toman los recaudos para conservarla. Recordé el rancho de Rosas en San Miguel del Monte, pero esta construcción -a diferencia de la mencionada- está asentada en su lugar de origen, en su sitio histórico. Eso, creo, le da aun mayor valor.
Las fotografías son elocuentes:
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Se atendía a través de esta ventana, me explicaba Julián Gómez |
Espero que las autoridades patrimoniales sean del municipio o de la Provincia de Buenos Aires tomen las medidas necesarias para conservar esta reliquia que es el pasado palpable. Un monumento que refleja una época de la historia regional.
Y eso me explicaba Julián. Lamentablemente no tiene los medios para hacer un adecuado mantenimiento tanto de la histórica pulpería como del antiguo almacén de ramos generales. Si bien el Municipio de Roque Pérez viene fomentando fuertemente las visitas a estos lugares -generando un movimiento turístico muy interesante y con esto un circulo virtuoso- no tienen más incentivo o ayuda que esta.
Considero que estos lugares merecen una Declaratoria Patrimonial a mayor escala para extender su protección a otro nivel; y de estas áreas un compromiso y participación en pos de la conservación de estos Patrimonios. Para que la historia no solo se aprenda a través de los escritos o con la contemplación de viejas fotos sino también de manera palpable, como en este caso.
Nos despedimos de Julián y le agradecimos infinitamente por este mini recorrido explicativo. Y vaya nuestro recuerdo a "Chola" Gómez y a la familia que hicieron posible que este rincón de la historia llegue hasta nuestros días.
Juan Pablo Gómez
Marzo de 2021
Fotografías del autor
(excepto la de "Chola" Gómez (fuente x el.País, ver fuentes)
Fuentes:
-Visita del autor y charla con Julián Gómez del sábado 13/02/2021
-http://porelpais.com.ar/murio-chola-la-duena-de-la-pulperia-que-le-dio-vida-al-paraje-la-paz/
-http://jovenesrevisionistas.org/una-pulperia-de-1832-y-un-almacen-de-leyenda-en-roque-perez/
-https://www.turismoroqueperez.com.ar/almacen-ramos-generales.html
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